sábado, 23 de octubre de 2010

RESILENCIA


Queridos lectores, empezamos el mes de octubre y esperemos que el con sus lunas esplendorosas se lleve un poco las lluvias.
Gracias por estar de nueva cuenta acompañándonos en la lectura de mis escritos que con todo cariño les dedico desde lo más profundo de mí ser.
Quiero agradecer a todos aquellos que me han enviado un comentario de felicitación y buenos deseos para que yo continué adelante.
Con mi cariño a Roberto Álvarez Frías de la Provincia de San Juan, Argentina. A Fernando Salas Gomez-Mont, en Toluca, Edo. de México. A mi querido amigo y compañero en este mágico mundo de las letras, Héctor González Domínguez, ambientalista, decorador y poeta en Veracruz, Ver. A mi amigo escritor y periodista Miguel Ramos Duron, Director General del periódico regióndetamaulipas.com. A mi amigo incondicional a quién agradezco que me guíe en este hermoso camino en la revista Suceso, Luis Uriel Acosta Magaña connotado periodista aquí en nuestro querido Tabasco.
A mi entrañable amigo periodista Raúl Soriano Fdez., en Toluca, Edo. de México. A Mario C.C. en Houston Tx., por darme su apoyo incondicional. Y muy especialmente a la Dra. Martha Alicia Díaz Arzola…mujer luz, amiga, hermana que ha sabido forjar caminos y quién me inspiro en esta reflexión…

“Resilencia”
Es la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.

A ti que te desmayas y abandonas al dolor, ¡no rehúyas la resignación!
Hoy vengo como un claro ejemplo para ti, por haber perdido a dos seres tan importante en mi vida de manera tan repentina, a mi amado hijo de quince años y al año de él a mi compañero de vida, con la partida de cada uno de ellos se vieron rotos muchos sueños, aspiraciones y con ello las metas en común de mi familia se vieron truncas. Todo ha sido un marasmo ante la aparición del infortunio que trae consigo la muerte.
Desde mi corazón remendado, a punto de cauterizar esta grande herida quiero obsequiarte de la mágica claridad del alba, para que tú también puedas llenar tu corazón de luz y con ello puedas ver que aún cuando la tormenta sea inmensa… siempre habrá un mañana lleno de esperanzas para ti.
Que cada alborada se lleve tus lágrimas y las convierta solo en húmedas gotas de rocío y así se conviertan tus penas en bellos rosales de vida.
Llénate de fortaleza y con ella revístete de esperanza. Encuentra en tus seres más amados la alegría y los grandes motivos de vivir. Tu, refugiada en tus penas, no percibes que también a ellos los arrastras a la desolación, es cierto, nadie que este abstraído en el dolor puede ver más allá, tanto como para darse cuenta por si solo que debe cambiar, que la vida continua, que Dios nos está dando nuevas oportunidades de rehacernos a lado de ellos que aún viven y nos necesitan.
Seca tus lágrimas y deposítalas entre tu alma y tu corazón donde se blinden en total resilencia.
Que es ese fragmento restaurador que nos permite tomar con más calma los sucesos trágicos de nuestra vida ante las adversidades y te convierte en fuente de luz para ti mismo, para los tuyos y todo aquel ser que a tu lado pase.
Ahora eleva tus ojos al cielo y te darás cuenta que Dios en su infinita Misericordia nunca te abandona y te rodea de seres maravillosos y con ellos tienes luz y vida para ser feliz.
Yo, te regalo mediante un cálido abrazo la energía suficiente transformada en luz a tu ser divino y te insto a levantarte, a atenuar las transiciones de la vida.




Y te obsequio…
En el silencio de mis labios…una oración.
El destello de luz… de mi mirar en calma.
El soporte de mis manos…para que no decaigas.
El silente sonido de mi beso en tu frente.
Pero sobre todo…te dejo mi corazón… ¡resilente rosa roja!, fuente de esperanza mientras viva.


Y para estar ad hoc con nuestro clima que nos ha mantenido en zozobra a algunos y a otros tantos en la penuria de la inundación les traigo la definición de la palabra…

Huracán.
La palabra huracán se deriva del vocablo maya “hurakan”. Este era el nombre con el que los mayas y caribes llamaban al dios de las tormentas y a los espíritus diabólicos. Esta definición se basa en lo que dice el libro sagrado de los quichés del Popol Vuh y que en un fragmento dice:
Fueron castigados porque no habían pensado en su madre ni en su padre, él que es el corazón del cielo cuyo nombre es “Huracán”
“Así es como a causa de ello se oscureció la superficie de la tierra y una tenebrosa lluvia comenzó a caer. Llovía de día, llovía de noche”


Se cree que este término fue llevado a Europa por los marineros de Cristóbal Colón y que lo tomaron del Maya-Quiché, cuya etimología proviene de “hun” (uno) y “Akán” (pierna).

Según la mitología, el dios cojo Huracán surgió del corazón del cielo para gobernar el trueno, el rayo, los vientos, y tempestades y desde entonces este ha hecho destrozos y calamidades en el mundo, ayudado por la ineptitud e ineficiencia de los humanos.

Y para despedirme les dejo un poemas de mi humilde autoría, espero sea de su agrado y merezca su atención, no sin antes desearles que tengan una excelente semana colmada de las maravillas del Creador.
No se olviden de dibujar una sonrisa en su rostro y sean felices.

“Quiero”
¡Quiero entre mis manos, las tuyas
para aprisionar mi corazón,
quiero besarlas, y con ellas cubrir mi faz
¡Quiero darte a posar íntegro y suave
tus cariñosos labios en mis cabellos,
que oigas el canto de mi alma feliz
por cada beso que dejes en ellos!
¡Quiero obsequiarte el destello de luz
de mi mirar en calma, regocijándonos
en la sutil entrega, donde en gemidos de pasión
se iluminen y así poseer la soledad del alma!
¡¡Yo quiero ser tu sombra, y aparejados
en el mismo ambiente que tu ser existe,
cohabitar y besar tus ojos celestiales!
Poseyendo mí ser en fantasías matinales

¡Quiero ser un corazón repleto de alegría,
nido de luz, jardín de divinas flores,
en que adormezca tu esencia de águila
de un sueño virginal y sin temores
Y en mi dicha magnánima, te tornas
lejana luz, oscureciendo mi alma
¡Dime oh amor mío! ¿Cuando
esta noche de tu ansiada presencia
en mi alma disipará la aurora de tu ausencia?


Publicado en la Revista Suceso edición 422 de fecha 06 de octubre de 2010.